El cemento es más duro que la piedra que tiene al lado. En un muro que lleva doscientos años en pie, eso es un problema. La piedra cede antes que la junta, y la humedad no tiene por dónde salir.
La cal es más blanda que la piedra. Respira. Saca el agua en vez de encerrarla dentro. Tarda más en aplicarse y más en fraguar. La usamos igual.
Es la diferencia entre un muro que se ve bien cinco años y un muro que sigue en pie a los cincuenta.